Es un espacio donde se presenta la producción literaria, académica y cultural de Salomón Vásquez Villanueva y de sus discípulos.
martes, 21 de marzo de 2017
EL BURRITO DE MI PUEBLO
MI PLUMA: EL BURRITO DE MI PUEBLO: (Salomón Vásquez Villanueva) El burrito muere donde lo mates. Esta noche escribo esta parábola para los sabios y los inteligentes del mun...
martes, 21 de junio de 2016
EL BURRITO DE MI PUEBLO
(Salomón Vásquez Villanueva)
El
burrito muere donde lo mates. Esta noche escribo esta parábola para los sabios
y los inteligentes del mundo.
En
mi tierra, yo conocí el Burrito, cuyos dueños habían muerto. Varios fueron los
dueños, varios dueños lo heredaron. El burrito era el mismo, solamente le
cambiaron la ropa; también los tiempos y los espacios cambiaron. Cambiaron los
jinetes.
El
primer dueño fue Manuel, el hombre muy maduro, solemne, preparado, de edad
avanzada; mejor dicho de buena experiencia. Lo atendía y lo trataba con mucho cariño,
con mucho gusto, aprecio y satisfacción, también paciencia; los vecinos veían
esta relación feliz, la aplaudían, quedaba sonando esta experiencia entre los
labios felices del pueblo; lo vestía elegante, de la mejor manera, cuidaba mucho
la elegancia. Manuel había preparado sus caronas, sobre su lomo asentaba su
silla muy bien trabajada; el bozal fue hecho para el aprecio y la bondad de la
gente inteligente. El Burrito de mi pueblo caminaba por el camino, todos los
días feliz, sintiendo el “peso liviano” de su dueño, cuyos zapatos elegantes tenían
las espuelas, pero nunca utilizadas. Don Manuel ha muerto, para todos,
desgraciadamente también para el Burrito de mi pueblo. Sus lágrimas han corrido
para abajo las curvas peludas de su cara humana y sensible; todos los vecinos y
amigos leían las desgracias escritas en las hojas de su cara.
El
Burrito de mi pueblo ha cambiado de dueño. Tobías lo ha comprado por buen
precio, ha pagado más de lo suficiente. Ha cambiado de dueño otra vez. Ahora el
dueño es un hombre muy joven, lleno de energías, totalmente robusto, también ejecutivo,
talentoso, lleno de la admiración del pueblo. Lo ha montado por primera vez, lo
ha sujetado levantando el bozal y lo espoleado sin decirle nada, sin decirle
una sola palabra, sin marcarle el paso. El Burrito de mi pueblo, se ha quedado totalmente
nervioso, sin comprender las órdenes de su nuevo dueño, sin entender el mensaje
de su nuevo dueño, desgraciadamente sin entender si debe marcharse o quedarse
parado, solamente con el dolor de las espuelas. Infelizmente, esta relación se
constituyó en una constante. El Burrito de mi pueblo debía acostumbrase al
nuevo dueño, lejos de las experiencias pasadas, sin las exigencias matutinas y
las caricias cotidianas del primero. Pasaron varios años escritos y leídos en
el historial, murió Tobías en un accidente terriblemente atroz. Otra vez, el Burrito
de mi pueblo huérfano de dueño, con las caronas, la silla y el bozal, ya viejos
y desgastados por los años y los descuidos de su dueño, totalmente opuestos a los
recuerdos felices del primer dueño. Cuando estas piezas de mudanza quedaban
sobre el piso frío y desgastado, el Burrito de mi pueblo las olía y las lamía, pues
parecía que se habían quedado las manos, el aliento y las manos del primer
dueño. No quería retirarse de esta compañía invisible, totalmente feliz para el
recuerdo, la satisfacción y la vida.
Todavía
quedaba intacta la vida del Burrito de mi pueblo. Otro dueño a la vista y la
paciencia de los entendidos. Ha llegado el tercer dueño. ¿Quién será? ¿Hombre o
mujer? ¿Joven o adulto? ¿Sabio o ignorante? La gente de mi pueblo especulaba y
especulaba, mucho especulaba la gente. Finalmente, apareció el otro dueño del Burrito
de mi pueblo. Manuela era la nueva dueña, una mujer elegida entre todos los
hombres, en medio de la cultura de los hombres protagonistas, cuya ausencia de
la mujer todavía era una constante, mucho mejor para muchos hombres defensores
de la sociedad y la patria.
– Las mujeres… las
mujeres no montan un Burrito, ahora ¿qué pasará? –decían los vecinos.
– En clara y visible
defensa, siempre las mujeres son más inteligentes que los hombres –replicaban
otras mujeres enérgicas e inteligentes.
– Por otro lado y
felizmente, las mujeres actúan a tiempo, con inteligencia y con más energía
–coreaban los demás.
– En este tiempo de
cambios y progresos, el mundo se mueve por la energía fina y la voluntad de las
mujeres –decía otros simpatizantes
– Desgraciadamente, las
mujeres todavía en esta sociedad no han tenido la oportunidad de los hombres –sonaban
algunas voces tímidas en los labios de mujeres ubicadas muy bien en el tiempo.
Manuela
lo ha mudado al Burrito de mi pueblo. Con mucha paciencia y satisfacción,
Manuela ha pagado y ha conservado la higiene y la salud del Burrito. Ahora
tiene un nuevo vestido. Parece otro. Solamente lo cuida, pero no lo monta,
otros lo montan. El Burrito de mi pueblo ya no sabe quién es su dueño, si los
que lo montan o Manuela. Un día, el Burrito de mi pueblo y un joven, los dos,
salieron a la calle; el joven jinete lo hizo girar en dirección equivocada,
totalmente brusca y se estrellaron contra el volquete del Municipio, murieron
al instante. La gente se alarmó mucho, los comentarios crecieron mucho, en las
voces de hombres y mujeres, de jóvenes y adultos, mucho más en las voces de los
más cercanos. Una voz anónima se extendía y coronaba el escenario: la
imprudencia y la intolerancia dejan la sangre y la muerte sobre las calles. El
mundo necesita sabios, muchos sabios.
(Lima,
19 de octubre de 2013)
lunes, 16 de mayo de 2016
SIEMPRE DALE LA MANO
(Por
Salomón Vásquez Villanueva)
Introducción
Mucho
y constantemente sonaba, inclusive perseguía mis oídos la frase significativa
“siempre dale la mano”. Verdaderamente, esta frase se constituyó en carne de mi
reflexión. Empecé especular y reflexionar sobre el impacto psicológico e institucional que
generaría, si el hombre y la sociedad contemporáneos encarnarían dicha frase en
su comportamiento organizacional. Así nacen mis especulaciones y quedan
sistematizadas en el espacio del presente título, con el único objetivo de
discutir y sustentar la importancia de extender la mano a los servidores, los
clientes y los estudiantes, dentro de las instituciones académicas y
comerciales.
El
día jueves 20 de junio de 2002, un grupo de alumnos –estudiantes de la maestría
por un lado y, por otro, del doctorado en Administración, con el fin de cumplir
la práctica de observación programada –concurrimos a Backus, Unión de
Cervecerías Peruanas Backus y Johnston S.A.A. La visita resultó bastante agradable,
impresionante y placentera para los objetivos académicos. Me impresionaron
varias cosas: el desarrollo extraordinario de la empresa en sus diferentes
aspectos (económico, social, educativo, cultural, deportivo, laboral), la
tecnología de punta de la cual se sirve la empresa; la comunicación sostenida
parcialmente entre el profesor y los alumnos, también entre los mismos alumnos.
Respecto del tema que nos ocupa, mi atención fue focalizada
y quedó estimulada por el comportamiento de un grupo muy reducido de los
alumnos del doctorado, sin dejar constancia que mi ánimo y mi interés están
orientados a dividir y menos decir que el resto no haya hecho lo mismo. Me
impresionó observar que mientras salían por la puerta principal de control, les
dieron la mano a los dos únicos vigilantes, quienes quedaban posiblemente con
la misión de controlar el ingreso y la salida de las personas y los vehículos,
antes que ofrecer otras atenciones afectivas y psicológicas.
Al tercer día, se materializó mi reflexión desbordada, se
encarnaron en mi mente algunas preguntas. ¿Es la primera vez que los alumnos
del doctorado dieron la mano a los dos vigilantes? ¿Es la primera vez que los
vigilantes han recibido la mano de algunas personas interesadas más en el
nombre de la institución que en los servidores mismos? ¿Acaso los vigilantes ya
han sido entrenados y educados en las llamadas relaciones humanas? ¿Tal vez los
mismos estudiantes de Administración hacían realidad sus vastos conocimientos
relacionados con los recursos humanos?
Las interrogantes anteriores quedan solamente como motivo
de reflexión, en este trabajo no las abordamos. En cambio, de acuerdo con el
objetivo propuesto nos ocupamos de las dos siguientes: ¿qué significa dar la
mano a los demás?, ¿cuál es su importancia respectiva?
Significado de “siempre da la mano”
1. Saludo, bienvenida y despedida. Según la
ley de la costumbre, los amigos cuando se encuentran y se saludan se dan la
mano. Incluso se dan la mano los desconocidos mientras se saludan. Cuando
alguien llega a una oficina, especialmente por primera vez, extiende la mano a
quien ha invitado o ha sido convocado para sostener algún negocio singular, en
estas circunstancias solamente se cuida la impresión. Cuando se retiran hacen
lo mismo, aunque más interesados en el propósito del negocio que en la misma
relación interpersonal. Todos, absolutamente todos se quedan en el mundo de
esta cortesía.
2. Buena educación y cultura. Para muchos,
pues dar la mano traduce buena educación, herencia cultural. También la
convivencia con la cultura. Posiblemente, la cultura de ciertas gentes quede
expresada en la entrega de la mano. Algunas comunidades, por ejemplo, no se dan
la mano, sino inclinan su cuerpo.
3. Aprecio y buena consideración interpersonal.
La relación interpersonal entre las instituciones pequeñas y grandes constituye
un ingrediente impostergable, importantísimo, para los hombres y la sociedad en
su conjunto. La comunicación psicológica jamás queda al margen de las buenas
relaciones humanas. ¿Cuánto impacto y repercusión psicológica produce el
profesor sonriente, quien espera a sus alumnos a la puerta del salón, les
saluda y les da la mano, y los invita a tomar asiento en ese espacio
rectangular, frío y monótono? ¿Qué resultados futuros encontrará el gerente de
una institución cuya costumbre cotidiana consiste en esperar a sus
trabajadores, parado a la puerta de ingreso; dispuesto a saludarles, darles la
mano y desearles mucho éxito en los trabajos del día? ¿Cómo responderán los
docentes de los centros educativos, cuyo director los espera con mucha emoción
y radiante confianza depositada en los mismos, asimismo les saluda y les
entiende su mano, y les agradece anticipadamente por la jornada académica de
ese día? ¿Cuánto alivio dará el médico queda la mano a sus pacientes, quienes
quedan echados sobre una cama sucia, fría, lejos de la comprensión y la
sintonía de la familia, solamente con las agujas que le perforan su debilitado
cuerpo y las gotas interminables de un suero que se dejan caer lentamente?
¿Cuánto ascenderá el número de los patrocinados de un abogado, cuyas
características quedan expresadas en la confianza que trasmite al dar la mano?
Importancia de “siempre da la mano”
La materialización de la expresión “siempre da
la mano”, resulta muy importante para el hombre, la familia y la comunidad.
Favorece indiscutiblemente:
1. El cultivo de la confianza entre las personas. Las personas que siempre se dan la mano jamás se conducen entre
reservas dañinas y pecaminosas, consolidan sus buenas relaciones
interpersonales. Solamente quienes se confían recíprocamente se dan la mano, no
se manejan dentro de un universo lleno de prejuicios, tampoco quedan divididos
por las diferencias que existan entre ellos.
2. La aproximación física y psicológica de las personas. Cuando las personas se dan la mano se acercan más unas a otras. En
efecto, la distancia física y psicológica desaparecen. Así las personas se
aproximan, se encuentran materialmente. Dar la mano genera un efecto
psicológico enormemente positivo, vitaliza las relaciones humanas.
3. La inyección de la voluntad de trabajo individual y corporativo. Si no hay confianza, contacto
físico y psicológico, perece desgraciadamente la disposición y la voluntad de
trabajo sostenido en forma individual y colectiva.
4. La identificación con los objetivos y los programas institucionales. Los objetivos y los programas institucionales son logrados en forma
plena, solamente si los miembros quedan identificados con los mismos, en
condición de resultado placentero del diálogo gentil, comprensivo, oportuno y
progresivo.
A modo de conclusión
¿Quién no ha observado y experimentado? Posiblemente, una
pareja de enamorados que surcas las veredas de ciudad tomados de la mano, nos
ilustre mejor el efecto y la importancia de este oficio: dar la mano, tomar de
la mano al par respectivo. Es evidente la seguridad y la confianza recíprocas.
Nadie da la mano a un desconocido, jamás alguien deposita su mano en quien no
confía. ¿El hombre le dará su mano a un león lleno de hambre, a sabiendas la
dejará al alcance de una serpiente venenosa, pasará su mano sobre el cuerpo de
un cerdo que acaba de levantarse del medio del charco, ajustará las espinas de
una planta entre su mano, la introducirá en un hoyo desconocido y cuyo peligro
finalmente se hace más evidente?
El calor y la energía humanos producen efectos psicológicos
tremendamente agradables para el hombre y la sociedad en su conjunto. Dar la
mano simboliza: confianza de las partes, entrega de la ayuda, producción de los
efectos psicológicos jamás sospechados en el interlocutor, levantamiento del
caído, encuentro feliz en el momento cuando los requerimientos son
impostergables. La mano no solamente levanta, sino edifica; construye las
bondades, las satisfacciones; cosecha los éxitos y el desarrollo del hombre y
los pueblos.
sábado, 7 de mayo de 2016
jueves, 5 de mayo de 2016
A M B R E
(Salomón Vásquez Villanueva)
CONTENIDO
Ambre
El pan de
mi sueño
A la
puerta de un pan
El
huerfanito
Hambre
sin muerte
Pan de
lágrimas
Las notas
del hambre
El niño
de la mesa vacía
Lágrimas
de niño
Niño
andino
Canillita
Manos del
hambre
Maquillaje
de hambre
Niño de
barro
AMBRE
He nacido
hambre
Despierto
hambre
dormido
hambre
acostado
hambre
sentado
hambre
parado
hambre
damos un paso
hambre
viajo
hambre
no viajo
hambre
hacia adelante
hambre
hacia atrás
hambre
hacia la derecha
hambre
hacia la izquierda
hambre
para arriba
hambre
para abajo
hambre
miro
hambre
no miro
hambre
hablo
hambre
callo
hambre
como
ambre
no como
hambre
llevo
hambre
dejo
hambre
me paro
hambre
camino
hambre
en la casa
hambre
en la escuela
hambre
en el colegio
hambre
en la universidad
hambre
me cobran el agua
hambre
la sal
hambre
la salud
hambre
la luz
hambre
el aire
hambre
ya no escribe la tiza
hambre
nace un niño
hambre
muere el niño
hambre
muere el viejecito
hambre
el mercado está lleno
hambre
el mercado vacío
hambre
no se vende
hambre
se cierra el libro
hambre
se abre el libro
hambre
llega el policía
hambre
el juez
hambre
el abogado
hambre
el médico
hambre
el político
hambre
nace el hermano
hambre
muere el hermano
hambre
el estudiante repite
hambre
el estudiante avanza
hambre
de día
hambre
de noche
hambre
vivo
hambre
y quizá muerto
hambre.
EL PAN
DE MI SUEÑO
Esta es la misma hora
negra y muda de palabra,
parada
sobre el ombligo mismo de la noche;
me ha despertado
la queja de una mosca.
Me han hablado al oído
los latidos y los suspiros
de
un pan quemado
dentro de las barrigas
calladas
de
los niños
y
de los ancianitos...
Esta hora se ha derretido,
desteñida extensamente
en un mar vestido de luto,
la mosca ha comido
mi sueño de la noche
y me quedan los suspiros
finales
de
un pan lleno de agonía.
A LA
PUERTA DE UN PAN
El pobre niño de mi
pueblo
está callado
roto de hambre
a la puerta cerrada
de un pan de
la mañana.
El pobre niño de mi
pueblo
camina lloroso,
lastimado, herido,
queda desmayado
a la puerta
de un pan de mediodía.
El pobre niño de mi
pueblo
está desnudo,
caído y moribundo
a la puerta callada y oscura
de un pan de
la noche.
EL
HUERFANITO
Mi niño sin padres,
a mi lado mojadito
calladito a mi costado,
seca tus ojitos mojados,
calma tu llantito de
niño,
recibe tu vasito de
leche,
no mojes tus deditos de
sopa.
Mi niño sin padres,
Calladito a mi pecho,
limpia tu carita sucia,
acurrucadito a mi pecho,
con tus ojitos llorosos,
con tu llantito de niño,
sin el cariño de tus
padres,
duerme en este nido
calentito de mis manos.
Mi niño sin padres,
calladito,
juega en la fiesta de mi
risa,
come el pan matutino
calentito de mi pecho
la sopa de mis manos;
bebe el agua fresca de mis ojos,
duerme recostado
sobre la almohada de mi esperanza.
HAMBRE
SIN MUERTE
La lluvia ha salivado la
roca,
ha soplado el viento,
ha llegado la noche,
ha nacido la vida,
aun ha muerto la vida,
ha llegado todo...
Se ha ido todo...
menos el hambre.
No viene, está...
No pasa ni muere.
No se acaba,
siempre se queda ...
Mi niño,
no se acaba el hambre.
Ha hervido el hambre
sin el fuego matutino,
sin la olla de barro,
lejos de la cocina
materna,
sin la leña,
sin el agua,
sin el arroz
y la papa de la semana,
sin el kerosene de la
vecina.
Hierve el hambre,
porque falta el fuego,
porque llora la olla
vacía,
porque ya no llegamos a
la cocina;
hierve el hambre
porque no hay leña,
porque no hay gas,
porque no hay pan,
porque ha muerto el Trabajo.
PAN DE LÁGRIMAS
Madrecita,
come este pan de lágrimas
y moja el hambre reseco de tu sed,
ruega que tus látigos se hagan pan,
que el dolor se haga pan,
que el hambre, que tus besos,
que los odios, que tus risas, que tus caricias,
que tu silencio se haga pan,
que tus palabras se hagan pan,
que tu mirada se haga pan
que tus manos se hagan pan,
que tu muerte se haga pan.
Madrecita,
que llegue mañana
que no se queme en la calle.
Madrecita,
tres panes he pedido esta noche:
para la mañana uno,
uno para el mediodía,
y uno para la noche,
siquiera un pan de barro mojado
mientras llega la harina
después de mi muerte.
Madrecita,
el hambre ya no toca la puerta,
entra y se adueña de casa
y tus lágrimas alimentan mi hambre.
Madrecita,
que nos llegue,
que no huya,
que llegue a la mesa,
que coma mi hambre.
LAS
NOTAS DEL HAMBRE
Los niños de carne y hueso
han entonado
las notas de hambre,
las notas de llanto,
me parece el FA del dolor
el DO grave de la miseria
y el DO agudo del hambre.
Los niños
camino a sus casas
solfean las notas del hambre
en cada esquina de un pan.
Hoy cantan
los niños
las notas de pena,
las notas de alegría que no llega,
en el RE doble del hambre
en el MI agudo del dolor.
Mañana
los niños llegarán
con el DO, RE, MI, FA, SOL, LA, SI del dolor.
Mañana
los niños cantarán
el DO, RE, MI, FA, SOL, LA, SI,
las siete notas del hambre.
EL NIÑO
DE LA MESA VACÍA
El niño
a paso muy ligero
se acerca a la mesa vacía
con la sonrisa abierta de sus labios.
Moja sus labios
sólo con la sopa de su boca
come solito
las caricias de su madre.
Abraza el cuello de la suya
a cambio de pan,
de sopa y leche,
coge las ollas vacías de su madre,
el plato descartable de mediodía,
la cuchara vacía de la noche;
agarra las manos descartables
de la autoridad,
la muerte y el cementerio
de un pan.
Ha nacido
crece,
se queda,
se hace hombre
el niño de la mesa vacía.
LÁGRIMAS
DE NIÑO
He llorado como un niño.
He llorado
porque un niño muere
asfixiado en este mundo dolido.
Ha quedado tejido mi llanto si fin,
con la hebra de mis lágrimas
He llorado
al lado de un niño muerto,
al lado de un niño sin agua ni pan,
al lado de un niño sin padre ni madre,
al lado de un niño sin casa ni escuela,
al lado del niño de nadie.
He llorado de nuevo
al lado del niño agua, del niño pan,
al lado del niño padre, del niño madre,
ay... al lado del niño casa, del niño escuela.
Hoy se agranda el lenguaje de mi llanto
frente al niño
sin agua ni pan
sin padre ni madre
sin casa ni escuela.
NIÑO
ANDINO
He leído el espinoso llanto de un niño
que desgrana su vergüenza
cuando quema la pollera de lana
y cuando la ciudad borra su mundo.
Niño,
frágil como el hielo,
helado como el hielo
caliente como el horno;
niño,
has quebrado las calles
en busca de un pan,
cuando todo se ha vendido,
mientras vacías quedan las bateas,
sólo con el recuerdo de algunos panes vacíos.
Los niños comen
llenos de hambre y sed
lejos...
en el desierto de un pan lejano y frío.
¿Quién deja las gotas del agua,
quién entrega un pan
aunque sólo para que lo mire mi niño?
CANILLITA
Ambiguo como el viento
lejano como el futuro
cercano como el dolor
hambriento como el mediodía.
Parado como el árbol
movedizo como la veleta
antiguo como el mundo
eterno como el tiempo
Presente como el oxígeno
enfermo como la muerte
oscuro como la noche
hambriento como el pan.
MANOS
DEL HAMBRE
Mis pasos
de barro fermentado
me han llevado a la calle
sin el nombre de la mañana
de
la tarde
de
la noche.
He mirado
sin la luz de tus ojos
la locura de mis manos.
He mirado la muerte de
los niños
velada en el canasto
vacío de un pan.
Han mirado mis manos:
la muerte interminable
de los niños
la mortaja regalada de
un pan en la calle.
Mis manos y mis pies
han discutido el sol de mi pan
y el día muere agotado
en la interminable cuesta de la noche.
Callados han quedado los
niños
dormidos en las calles
secas del hambre.
Han llorado los niños
metidos en la cuna del hambre,
en la mañana de un pan,
en la tarde del hambre,
en la noche de la muerte.
MAQUILLAJE
DE HAMBRE
El maquillaje de hambre
la mañana
la tarde
la noche
El maquillaje de hambre
la casa
la calle
la escuela
el colegio
la universidad
El maquillaje de hambre
el trabajo
el mercado
el restaurante
El maquillaje de hambre
el niño
la niña
el adolescente
el joven
el anciano
El maquillaje de hambre
la pena mía
la pena tuya
de todos el dolor
el parto
el examen
la enfermedad de mi pueblo
(14
marzo de 1999)
NIÑO DE
BARRO
Desgraciadamente
muerden muy callados
tus pies matutinos
el barro de tu camino ensangrentado
mientras comes las curvas de la vida
mientras buscas el Apocalipsis de tu vida.
Astillas
tus manos heridas
con el machete de tu hambre homicida
con las monedas vendidas de Judas
con la mano habrienta del juez
con la madera negra de un ataúd
con el nombre de la tierra muerta
con la pelota de los juegos engañosos.
El barro fermentado de tus pies
levanta la bandera multicolor:
dolor, hambre, sed, injusticia, muerte.
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